Ávila es, como diría Santa Teresa de Jesús, el castillo interior de Castilla, de España, su muralla abraza el espíritu carmelita teresiano de esta tierra, que se desborda en San José o la Encarnación. Ávila es el espíritu cristiano de una Castilla y una España que ya no existe y que intenta sobrevivir en sus calles, plazas, iglesias y monasterios, aunque muchas veces, como en un parque temático, solo sirva para llamar la atención de los turistas que vienen a esta ciudad del interior siguiendo los pases de su más ilustre vecina e hija: Teresa de Jesús, que para muchos es conocida como Teresa de Ávila, igual que la ciudad es conocida por otros muchos como Ávila de Teresa.
Desde este punto de inicio la Semana Santa de Ávila debería de ser una de las más importantes de España, pero no lo es. La Semana Santa de Ávila no tiene grandes esculturas procesionales como ocurre en la vecina Valladolid, o en pueblos como Medina de Rioseco; tampoco sus desfiles procesionales ofrecen la atracción de las semanas santa de Zamora, Salamanca, León o la propia Valladolid; a pesar del marco que haría de la Semana Santa de esta ciudad como una de las más hermosas de España. ¿Por qué?
La imaginería abulense no es muy destacable salvo algunas excepciones, como puede ser la imagen de la Virgen de las Angustias o el Cristo de los Ajusticiados. Hay imágenes que gozan del cariño del abulense y de su devoción como Medinaceli, la Virgen de la Esperanza o la propia de la Estrella, de una cofradía de reciente fundación, pero casi ninguna otra imagen podríamos decir que tiene el "tirón" de estas.
Pero la Semana Santa de Ávila guarda algo que la hace grande: el espíritu religioso castellano en alguna de sus procesiones, quien quiera conocer el sentimiento de esta tierra castellana en la Pasión y Muerte de Jesucristo no puede dejar de vivir la Procesión del Miserere, en la Madrugada del Miércoles Santo; la Procesión de la Madrugada del Jueves Santo, con la primitiva imagen del Señor de las Batallas y sobre todo ese Vía Crucis que bordea la muralla abulense en la madrugada del Viernes Santo, acompañando al Señor de los Ajusticiados y hace, entonces sí, que la ciudad de Ávila vuelva a ser, una vez más la Nueva Jerusalén.
Esa Semana Santa será la protagonista de este blog, sin ser el centro, si formará parte de las historias que este blog narraremos y que servirá de fondo a las mismas. Todos los personajes vivirán un momento de la Semana Santa de Ávila, mientras nos descubren la ciudad y las imágenes y procesiones que una vez al año convierten a la ciudad castellana en la Jerusalén del año treinta de nuestra era,

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